A la mañana siguiente, todos se levantaron con dolor en todo el cuerpo. Menos mal que la cocina y la sala ya estaban ordenadas para poder desayunar sin ningún problema. Los hermanos se sentaron en la cocina mientras los padres servían el desayuno.
-Me duele todo el cuerpo- se quejó Renzo
- A mi también- dijo Cristina
- ¡¿Qué?! Tú solamente has estado pegando posteres en tu cuarto oye.-
- CALLATE QUE NI SIQUIERA HAS VISTO YA,- gritó Lucía – las dos también hemos estado arreglando la sala y la cocina, tú mas bien te desapareciste cuando estabamos encerando-
- Estaba arreglando mi cuarto para que s…
- ¡CALLENSE TODOS Y TRAGUEN DE UNA VEZ!
Por unos minutos solo se escucho el sonido de las cucharas.
- Renzo ahora tienes que ayudarme a subir las cómodas- dijo Ricardo mientras su hijo remojaba su pan con mantequilla en la leche- con la soga que nos va a dar tu tío vamos a meterlas por las ventanas. Primero las atamos abajo y luego subimos todos para jalarlas.
- Está bien – contestó Renzo con desgano
- Cristina, tú con tu hermana me van a ayudar a poner toda la ropa en los cajones, ¿ya?- mandó la madre
- Está bien – contestaron las dos juntas y también con fastidio
¿Qué les parece este lugar?, ¿esta bien no?- preguntó el padre
-Claro que sí, es mucho más tranquilo y seguro que Barrios Altos- contestó Cristina
- Lo único malo ahora va a ser que para irse a algún lado vamos a tener que pagar un sol mas- aclaró la madre
- Verdad ¿no?- expresó Renzo su asombro
- ¿Saben que carro van a tomarse ahora para ir al colegio?- preguntó Ricardo
- Sí, – contestó Cristina- aquí nomás pasan unas combis que se van hasta Zárate, y de ahí creo que hay buses que van al colegio-
- No están tan perdidos como parecía-dijo el padre
- Ya vamos a ver cuando empecemos de nuevo el colegio- finalizó Renzo.
Terminaron y recogieron los platos. Cristina se encargo de lavarlos y Renzo de secarlos.
-¿Por qué tú no haces nada?- preguntó Renzo a Lucía.
- Porque yo lave ayer- contestó- y Cristina seco los platos. Ahora mañana tu lavas y yo me encargo de secarlos-
- Si ya sé, sólo te lo decía para fastidiar-
Cuando los hermanos terminaron de pelear, fueron a ayudarles a sus papás. Renzo y su papá empezaron a atar una de las cómodas. Delia, Cristina y Lucía empezaron a ordenar la ropa. Fue bien difícil para el joven y para el padre subir las comodas. Al primer intento de subir la primera cómoda, esta casi se cae, ya que por poco se suelta cuando la estaban subiendo. En el segundo intento tuvieron que pedir ayuda al tío Fernando para que les ayudase a jalar. Gracias a su auxilio pudieron subir esta comoda, que era de las hermanas, y la de Renzo. Para subir la cómoda de los padres tuvieron que pedir ayuda a una persona más, ya que esta era mucho mas grande. Se fueron a llamar a Luigi, el dueño de Gojan y también el que hacía el mantenimiento a las casa del condominio, para que les brinde su apoyo y gracias a éste último pudieron subirla . Las hermanas, mientras tanto, ordenaban las ropas de todos. Renzo había subido todos los costales al cuarto de las chicas para que lo ordenaran ahí, al principio las hermanas se negaron en poner todas las ropas en su cuarto luego de haberlo ordenado con tanto afan el dia anterior, pero tuvieron que ceder por el mandato de su madre. Para poner esta situación aún más peor, todos los ropajes estaban mezclados y las hermanas tuvieron que separarlas una por una.
- Ya no aguanto un poco más, ¡Estoy muerta!- exclamó Cristina
- Ya está, al fin separamos y doblamos todo, ahora sólo nos falta ponerlas en las cómodas de todos- dijo Lucía tratando de calmar la situación.
- Nada más – contestó Cristina irónicamente
- Si nada más…espérame un rato voy a ver si ya subieron todas las cómodas-
Lucía fue hacia el cuarto donde estaban metiendo las cómodas, el cuarto de su hermano. Dentro no estaba nadie, sólo las cosas de Renzo y las 4 cómodas. De afuera se escuchaban voces. La pequeña fue a la ventana y vio cómo su hermano y su padre estaban riéndose y tomando una gaseosa después de tanto trabajo
- Hombres- dijo silenciosamente- ¡Papa! ¡Renzo!, pueden por favor mover las cómodas a los cuartos-
- No – contestó el hermano mayor
- Ahora vamos Lucía- respondió el papá contradiciéndole al joven.
Renzo y Ricardo subieron y llevaron las cómodas a sus respectivos cuartos. Luego se fueron a armar las camas. Una hora después, las mujeres terminaron de ordenar las ropas y empezaron a colocar sus cosas en las cómodas. Terminando el día ya habían acabado al fin su gran labor de acomodar todas sus pertenencias en su nuevo hogar.
- Verdad, ¿hoy no íbamos a traer las cosas que faltaban? - se dijo Renzo a sí mismo cuando estaba a punto de dormir - Ya otro día lo haremos.
El día siguiente, martes, la madre se fue a trabajar, en cambio, el padre no. El padre aprovechó ese día para arreglar su cuarto y otras cosas más. Los hermanos, quienes tenían vacaciones, tuvieron tiempo para arreglar sus cuartos. Las hermanas quienes ya habían pegado sus posters y colocados sus cosas encima de sus cómodas, sólo tenían que retocar su cuarto para que esté lo mas femenino posible para ellas. Renzo, en cambio, tenía que ordenar todo su dormitorio ya que se las había pasado subiendo cómodas y costales con ropa. Las chicas terminaron rápido lo que tenían que hacer, por esto trataron de encontrar algo que las pudiese distraer un rato. Renzo, en cambio, recién estaba poniendo orden al caos de su cuarto.
Las hermanas estaban aburridas de no saber qué hacer:
- ¿Otra partida?-
- Cristina esta es la décima vez que jugamos Scrable, ¿no tenemos otro juego de mesa?-
- Te estoy diciendo que este es el único que he encontrado-respondió Cristina cansada
- Creo que por ahí vi otro, mmm…- Lucía empezó a buscar entre los juguetes antiguos que tenían- Oye, tienes razón no hay ni un juego de mesa-
- Te estoy diciendo…-
- ¿Qué hacen pesadas?- Renzo fue al cuarto de las hermanas a ver que estaban haciendo
- Nada, buscando qué hacer- respondió Cristina
- Ah.. vez para qué terminan rápido- Renzo se sentó en el suelo cerca de ellas- ah ya, están jugando Scrable, ¿quién va ganando?
- Yo he ganado 9 veces jeje- dijo Cristina un poco burlona
- Bah, las 9 veces me he dado cuenta que has hecho trampa-
- Oye, ¡Qué picona!-
Renzo se reía de la discusión de sus hermanas.
- Dentro de un rato voy acabar con la mayorá de mi cuarto. ¿Qué les parecese si les decimos a nuestros papas para que nos deje salir un rato para conocer el lugar?
- Ya pues hay que decirle ahora- dijo Cristina emocionada
- Ya vamos- dijo Lucía también alegre.
- No, cómo van a irse si recién acabamos de llegar- respondió el padre- además ahorita voy a recoger las cosas que faltaban que supuestamente íbamos a ir a traer con Renzo y ustedes deben de quedarse en la casa hasta que yo llegue. Y cuando regrese quiero ver todos los platos, cubiertos, y los demás envases dentro del repostero de la cocina.
- Pero por qué sólo vamos a estar por acá, además ni que este sitio fuese tan peligroso para…-
- Anda Cristina a hacer lo que te he dicho y ustedes también- dijo el padre mirando a Renzo y Lucía- no es tanto hijos, sólo son unos cuantos platos.- Renzo puso una cara de “Este está loco”- Vamos pues ¿ya?, para acabar rápido y estar tranquilos, después el sábado que viene nos vamos al zoológico de acá ¿Qué les parece?-
Cristina y Lucía se emocionaron un poco, Renzo en cambio no tanto. Entre los tres hermanos a él más no le gustaba hacer las labores del hogar. Que le manden a ordenar la casa lo ponía muy molesto.
El padre se fue y los hermanos no tuvieron otra más que quedarse a seguir ordenando. Renzo les dijo a las chicas que seguiría ordenando su cuarto y que cuando terminase iba a ayudarlas a poner en su lugar lo que papá les había dicho, pero eso era sólo una excusa. Las hermanas, constantemente, mientras ubicaban los platos en su sitio, le preguntaban a su hermano mayor si ya había acabado con su cuarto, y este también, constantemente, les decía que todavía. Tanto fue así que Lucía, la chica que menos soportaba que alguien le estuviese mintiendo, decidió subir a ver los que estaba haciendo:
- ESTOY SUBIENDO RENZO A VER QUE HACES, SÈ PERFECTAMENTE QUE NO NOS QUIERES AYUDAR, AHORA VAS A VER- gritó la pequeña con rabia mientras subía las escaleras a buscar a su hermano.
Cristina mira a su hermana y se rie. Lucía sube y va al cuarto de su hermano. Entra y ve que él estaba leyendo algo, una revista amarilla que en la portada decía Municipalidad de Huachipa.
- OYE ¿POR QUÉ DIABLOS NO BAJAS A AYUD…- grita Lucía y es interrumpida por su hermano-
- Tranquila gorda, sólo estaba leyendo esto y ya iba a bajar-
- Si, si bastante te voy a creer-
- Tranquila Lucía ya voy a bajar a ayudarte-
La menor, quien se sintió un poco curiosa por la revista preguntó:
- ¿Y qué estabas leyendo?-
- Mejor no te contesto por ahorita me gritas-
- Ya pues- Renzo sonrió
- Es una revista de Huachipa mira. – Renzo le da la revista a su hermana – Es de la Municipalidad y parece que la alcaldesa la hace con el fin de mostrar a Huachipa lo que se ha hecho hasta el momento-
- Casi todo lo que ha hecho son remodelaciones de pistas ¿no?- preguntó Lucía
- No también ha puesto agua potable en Huachipa-
- Ah, si – la joven encontró la página donde se decía que la alcaldesa había puesto agua potable en casi toda Huachipa - parece que trabaja bastante.
- Eso es lo que se espera de un alcalde ¿no?-
- Si pues…verdad, pero ¿Por qué no han puesto agua potable por aquí?-
- ¿Qué no hay agua potable aquí?- preguntó Renzo sorprendido
- ¿No te has dado cuenta?, has probado el agua con el que te has lavado-
- No suelo hacer eso, pero si la sentí con un sabor raro-
- Ya pues, el agua de este condominio no es potable, viene del subsuelo-
- Puaggg…- dijo Renzo con repugnancia – oye no sabía eso, y ¿nuestros papas saben de eso?-
- Si, si saben, me contaron un día antes de venir-
- Entonces, esta agua debe de estar muy contaminada-
- Si pues-
- ¿Me dejan solita abajo no?- Cristina entró al cuarto del hermano mayor
- Me pareció raro que no subieses, tú que eres más chismosa – le dijo Renzo al ver a la hermana
- Estoy haciendo los deberes antes que papá venga y nos grite, ya no debe de faltar poco para que venga, ¿por qué no bajan de una vez y me ayudan con esto?
- Iba a bajar a Renzo pero este me cambió de tema hablandome de Huachipa, ¡Estaba leyendo una revista! – dijo Lucía
- Jajaa – dijo Cristina con sorpresa - ¿Y tú desde cuando lees?
- Callate oe- contestó el hermano mayor- ya está bien vamos abajo para que las ayude.
Los tres hermanos bajaron a seguir ordenando en la cocina. Luego de un momento se sorprendieron de que su papá aún no regresara. Este último se había aproximadamente a las 11 y ya eran las 3.
- Verdad, ¿Cómo diablos mi papá iba a traer las cosas?- preguntó Renzo a las hermanas
- Creo que iba a venir con un taxi – respondió Lucía.
- Si iba a venir así nomás ¿Por qué se estará demorando?- dijo Cristina
En ese momento suena un tono, era el celular de Lucía. Esta corre a contestar. “Es papá” dice ella a sus hermanos. Pone el celular en altavoz y contesta:
- Aló papito- contesta la menor
- Hola hijita, ¿Cómo están los 3?- dice el padre
- Aquí bien papito, ¿Qué pasó?¿Por qué demoras tanto?
- Lo que pasa hijita es que tu mamá me llamó al celular justo cuando estaba llegando y me dijo que la fuese a recoger para almorzar, entonces fui y me dijo que había pedido permiso en su trabajo para poder salir en ese momento. Entonces para aprovechar fuimos primero a almorzar y luego a comprar unas cosas que le faltan a la casa como focos ahorradores, tetera (que la nuestra ya se esta desarmando creo), detergente, lavavajillas, para poder limpiar el baño de arriba que estaba un poco sucio. Ahorita ya estamos llevando las bolsas a la casa barrios altos para llevar las cosas que faltaban mas estas a Huachipa de una vez-
- Ya pues papi te estamos esperando, ¿A qué hora van a llegar masomenos?
- A las cinco o cinco y media hijita, ya voy a colgar, chau-
- Chau papito- Lucía colgó
- Oigan se van a demorar bastante para regresar- dijo Cristina
- ¿Y?- dijo Renzo
- ¿No queríamos ir a conocer Huachipa?- dijo la hermana mayor
- ¿Piensas en salir sin pedirle permiso a nuestros papas?- preguntó el hermano mayor- bueno tu siempre haces eso creo.
- Jaja que chistoso- dijo Cristina un poco molesta – No simplemente les digo porque no creo que encontremos un momento cerca para poder salir un rato, por lo menos en esta semana que tenemos vacaciones. Luego de esta vamos a entrar denuevo al colegio y no vamos a tener tiempo para dar una vuelta por ahí.
- ¿Tú si que quería conocer Huachipa no? – dijo el hermano mayor sonriendo
- Ya esta bien, a mi también me gustaría ir- expresó la pequeña
- Lucía ¿Tú también eres capaz de irte?- dijo Renzo indignado
- Hay que dar simplemente una vuelta nada más, no creo que nos pase algo malo ¿no?, vamos a estar los tres juntos – opinó Lucía.
- Yo no soy capaz de irme sin pedir permiso antes –
- Quédate entonces – dijo Cristina - ¿Vamos hermanita?
- Oigan pero…- Lucía siguió a su hermana mayor. Cristina abrió la puerta y las dos salieron de la casa, luego caminaron hacia el portón negro.
- Sólo vamos a estar afuera 20 minutos masomenos, no te preocupes hermanito- dijo Cristina. Renzo por la preocupación de ver a sus hermanas menores afuera, solitarias, sin que nadie las cuide, fue a seguirlas.
- ¿Han traído algo porsiacaso?- preguntó Renzo
- No nada- respondió Cristina- no te preocupes hermanito sólo va a ser una vuelta.
- Esperenme un momento- Renzo paró a las hermanas- voy a dejar una nota a mis papas diciendoles que hemos ido a comprar, porsiacaso si nos tardamos o ellos regresan antes
- Ya anda te esperamos afuera- contestó Cristina- lo haces por las puras oye sólo vamos a dar una vueltita
- Hay que ser precavidos- gritó Renzo mientras se alejaba.
El hermano mayor entró a la casa por la puerta de atrás de la lavandería. Cogió un papel de varios que habían cerca del telefono, y un lapicero que también estaba al costado de este. Luego escribió en el papel: Pa’, ma’, hemos ido a comprar los tres un ratito, teníamos hambre de golosina, ya volvemos…. Después, puso el papel encima de la mesa, cerró con seguro la puerta de la lavandería, aseguró las ventanas y salió por la puerta principal. Renzo tenía miedo de salir, porque no sabía dónde diablos estaba.
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