jueves, 12 de junio de 2008

Capítulo 1: La Mudanza

¿DÓNDE ESTAMOS?


- Mañana todos nos levantamos a las cinco de la mañana- dijo el padre.
Los hijos dijeron muchas quejas silenciosamente pero no les quedaba de otra; pase lo que pase igual tenían que obedecer.

La mañana siguiente la familia Calderón Tapia iba a mudarse por décima vez, y ahora se iban de Barrios Altos hasta Huachipa. En la tarde, la familia tenía listo todo para llevar a cabo la mudanza. Al despertar, desayunaron y empezaron a conversar.

-¿Por qué tenemos que mudarnos otra vez?, me da mucha pena dejar un lugar donde he vivido tantas cosas bonitas.- dijo Renzo.
-Fue lindo vivir acá, hemos estado aquí como 4 años ¿no mamá?- respondió Cristina, la madre asintió-, pero ¿ya no crees que este lugar se ha vuelto muy peligroso?
-Viéndolo desde ese punto si tienes razón…-
-Yo siempre tengo la razón-lo interrumpió
-Cállate y sigue comiendo oye-

El padre, quien ya había desayunado estaba esperando afuera al camión. De repente el padre ingresa a la casa y aviso a todos sobre la llegada del vehículo, atrás de él le seguían dos señores. Con la ayuda de estos últimos, la familia subió casi todos los bienes al camión. Los dos señores subieron al furgón y la familia a un taxi rumbo a Huachipa. En el viaje, Lucía preguntó:

-¿Qué cosas se han quedado en Barrios Altos?-
-Pocas creo…- respondió Renzo.
-Hay dos cajones de mi ropa que no entró en el camión creo- añadió Cristina.
- No, si entraron todos los cajones con ropa lo único que quedaron fueron los estantes de plástico que teníamos en la cocina, algunos costales y algunas cajas- aclaró la madre. Eso ya lo traemos con Renzo mañana que es domingo,también ordenamos todos la casa hasta que parezca un lugar habitable ,por lo menos, la casa es más o menos grande así que sera mas fácil arreglar lo principal: la sala y la cocina. Además, su padre a pedido permiso el lunes para terminar de acomodar nuestra nueva casa.
Renzo y Cristina quienes odiaban hacer los quehaceres del hogar cuchichearon en silencio.

Los padres, Delia y Ricardo, ya conocían Huachipa. Ellos decidieron cambiarse de casa porque Barrios Altos se había vuelto muy peligroso. Vecinos de mal vivir se habían mudado cerca a la familia y ellos temían que pudiesen acontecer problemas. El cuñado de Delia, quien vivía en Huachipa, les avisó que en el condominio donde vivía había una casa desocupada y que la estaba en alquiler. Los padres muy emocionados, en especial el Ricardo, averiguaron acerca del alquiler de la casa. Esta vivienda se ubicada al lado de la casa del cuñado de la Madre. Era muy grande y agraciada, y pese a ello, el alquiler estaba muy barato. Por tal motivo, fue evidente que el contrato con el dueño de la casa se hizo rápidamente.

Los tres hermanos, a pesar de ya haber ido a la casa de su tío antes, les sorprendió el gran cambio entre la ciudad y Huachipa. De un sitio lleno de carros, cielo gris y mucha bulla, ellos ingresaron a un paraíso con muchas plantas y sonidos de varios animales. Luego de una hora llegaron por fin al condominio. Para ingresar se tenia que pasar por un portón negro; en su interior,habían grandes casas a los costados y una corta pista en el centro.Siempre uno era recibido por varios perros, de los dueños del condominio, con ladridos y gemidos de alegría. Gojan ,que era el principal, siempre cuidaba que los demás caninos no se sobrepasen y traten de morder a alguien.

-Me gustan mucho estos perros-dijo Lucía.
-Son cochinos- respondió la mamá.
-A ti no te gusta ningún animal- aclaró Renzo.

El taxi y el camión se estacionaron al costado del nuevo hogar que era de dos pisos. Ricardo pagó al chofer, todos salieron del vehículo y el auto se fue. Los señores del camión bajaron y de inmediato empezaron a bajar las cosas para llevarlas dentro de la casa. Luego de unas horas de duro trabajo, los señores se fueron y la familia empezó a ordenar todos los inmuebles. Como la casa era grande, acomodar los inmuebles dentro de la casa no fue tan difícil, el único problema era cómo subir las cómodas que estarían arriba en los cuartos, ya que la escalera era muy angosta. Luego de unas horas de trabajo el padre preguntó:

-Tengo hambre, ¿Qué hora es?
- ¡Son las 3:15!, ¡que rápido ha pasado el tiempo!- exclamó la mama- ¡y todavía no hemos almorzado!
- Hay que comer y luego seguimos… ¿Dónde está Renzo?-
- Está arriba creo- respondió Cristina.
-Anda sube por favor Cristina y fíjate que esta haciendo ese flojo- le mando Ricardo a la hija.

Cristina subió. El segundo piso tenía 3 cuartos y un baño, a diferencia del primero que tenía la sala, la cocina-comedor y otro baño. La hija encontró a Renzo apoyado en la ventana, observando el paisaje.

-Bonito lugar ,ves no te había dicho-
- Si, bonita fábrica- dijo Renzo en forma irónica.
Cristina se rió- ¿Qué fábrica es, sabes?, ¿AMBEV creo, no?-
- Si creo, mañana le preguntamos a Sofía, también hay que decirle que nos muestre el lugar. Tenías razón es un lugar muy bello-
-Si pues, yo conozco este lugar más que tú, he venido aquí muchas veces-
- Tranquila pues, yo también he venido aquí varias veces, hasta he manejado bicicleta con Sofía. Una vez me llevo a un río, para llegar tenías que pasar por una bajada bien grande pero emocionante.
- Hay que aprovechar que tenemos vacaciones y vamos a curiosear a que lugares podemos ir-dijo Cristina.
- Buena idea flaca
-¿Qué conversan?- preguntó Lucía que recién había subido.
- Estabamos pensando en irnos mañana a pasear por Huachipa para conocerla un poco más- contestó Cristina
-Buena idea, pero ¿Crees que nos dejen?, conociéndola a mi mama nos va a mandar a cada rato a arreglar las cosas-dijo Lucia.
-Hay que hacerlas rápido para que nos de permiso- dijo Renzo
-Pero es bastante.- afirmó Lucía- Mira Renzo, a ti en especial, te van a mandar mañana a que ayudes a papá a subir las cómodas que está bien difícil…-
- Ya hay que seguir avanzando entonces, todavía tenemos una semana de “vagaciones” para pasearnos- exhortó Cristina- Vamos abajo que mi papa hace rato me dijo que te llame Renzo-.

Después de haber almorzado, siguieron arreglando la sala y la cocina. Fernando, el tío de los hermanos y cuñado de Delia, también los ayudó en su ardua labor subiendo con Renzo y Ricardo las partes de la cama y otras cosas. Sofía, la hija de Fernando y prima mayor de los hermanos, ayudaba a Lucía y a Cristina a arreglar el cuarto de ellas.

Después de hacer una ardua labor, los tres hermanos de la familia, Lucía, Cristina y Renzo, se fueron a sus respectivos cuartos. Renzo, el mayor que dormía en el tercer piso, subió y se acosto en el colchón que estaba tirado en el suelo; luego, observa todo el lugar y ve que nada que lo rodeaba era como antes. Recordar los momento que había vivido en su anterior casa lo puso melancólico, nunca más volvería a estar ahí, nunca más volvería a pensar sobre lo que le pasaba en el día; no iba a volver a escribir-le gustaba mucho crear historias-en las noches, ni a escuchar el sonido de la lluvia en la calamina.

Lucía y Cristina dormían en una misma recamara junto a sus padres. Ellas descansaban en un camarote - Cristina, la mayor de ellas, arriba y Lucía, abajo- mientras los padres en una cama al costado. Lucia y Cristina, a comparación de su hermano, estaban felices de dicha mudanza pues ahora vivían en un lugar con mucha vegetación, con poco ruido y con muchos lugares de diversión.

- Sofía, ¿La fábrica que esta al frente es AMBEV no?-
- Si Cristina, ¿Por qué preguntas?-
- Por curiosidad nomás-Cristina siguió pegando sus pósteres en la pared, luego aclaró- lo que pasa es que enantes estaba conversando con Renzo sobre qué bonito es este lugar y el sonso me dice que la fábrica también. - Sofía carcajeo – También queríamos preguntarte si podríamos salir contigo para que nos muestres la urbanización.
- Uy, no creo que pueda primita, como bien sabes estoy empezando la universidad y no te imaginas la cantidad de labores que me han dejado- contestó Sofía.
- Bueno pues, ya no importa…-
- No te preocupes, dentro de unas semanas de repente me desocupes y ya pueda ir con ustedes si quieren a manejar bicicleta-
- Esta bien prima gracias-
-¿El póster está derecho?- preguntó Lucía-
-¿Qué grupo es ese?-preguntó Sofia
- Panda, es bien chévere, ¿Nunca has escuchado?- preguntó Lucía
- No, no me gusta mucho el rock-
-A verdad, ¿Tú sólo escuchas salsa, no?-
- No, escucho otras músicas también-
-Si, si- se murmuró Lucía.
- Y si esta derecho tu póster de Panda-

Ya eran las 8:30, y la familia se fue a cenar. Sofía y Fernando se fueron a su hogar, que estaba al costado, a comer también. Ricardo, Fernando y Renzo habían decidido que subirían las cómodas por una de las dos ventanas del segundo piso. Para esto ellos necesitaban sogas que Fernando tenía en la maletera de su carro. Unas horas más tarde, todos se fueron a sus cuartos a acomodar sus cosas de sus cuartos para poder dormir. Lucía y Cristina, quienes ya habían arreglado su recamara, simplemente se acostaron.

Capítulo 2 : Ya volvemos...

A la mañana siguiente, todos se levantaron con dolor en todo el cuerpo. Menos mal que la cocina y la sala ya estaban ordenadas para poder desayunar sin ningún problema. Los hermanos se sentaron en la cocina mientras los padres servían el desayuno.

-Me duele todo el cuerpo- se quejó Renzo
- A mi también- dijo Cristina
- ¡¿Qué?! Tú solamente has estado pegando posteres en tu cuarto oye.-
- CALLATE QUE NI SIQUIERA HAS VISTO YA,- gritó Lucía – las dos también hemos estado arreglando la sala y la cocina, tú mas bien te desapareciste cuando estabamos encerando-
- Estaba arreglando mi cuarto para que s…
- ¡CALLENSE TODOS Y TRAGUEN DE UNA VEZ!

Por unos minutos solo se escucho el sonido de las cucharas.

- Renzo ahora tienes que ayudarme a subir las cómodas- dijo Ricardo mientras su hijo remojaba su pan con mantequilla en la leche- con la soga que nos va a dar tu tío vamos a meterlas por las ventanas. Primero las atamos abajo y luego subimos todos para jalarlas.
- Está bien – contestó Renzo con desgano
- Cristina, tú con tu hermana me van a ayudar a poner toda la ropa en los cajones, ¿ya?- mandó la madre
- Está bien – contestaron las dos juntas y también con fastidio
¿Qué les parece este lugar?, ¿esta bien no?- preguntó el padre
-Claro que sí, es mucho más tranquilo y seguro que Barrios Altos- contestó Cristina
- Lo único malo ahora va a ser que para irse a algún lado vamos a tener que pagar un sol mas- aclaró la madre
- Verdad ¿no?- expresó Renzo su asombro
- ¿Saben que carro van a tomarse ahora para ir al colegio?- preguntó Ricardo
- Sí, – contestó Cristina- aquí nomás pasan unas combis que se van hasta Zárate, y de ahí creo que hay buses que van al colegio-
- No están tan perdidos como parecía-dijo el padre
- Ya vamos a ver cuando empecemos de nuevo el colegio- finalizó Renzo.

Terminaron y recogieron los platos. Cristina se encargo de lavarlos y Renzo de secarlos.

-¿Por qué tú no haces nada?- preguntó Renzo a Lucía.
- Porque yo lave ayer- contestó- y Cristina seco los platos. Ahora mañana tu lavas y yo me encargo de secarlos-
- Si ya sé, sólo te lo decía para fastidiar-

Cuando los hermanos terminaron de pelear, fueron a ayudarles a sus papás. Renzo y su papá empezaron a atar una de las cómodas. Delia, Cristina y Lucía empezaron a ordenar la ropa. Fue bien difícil para el joven y para el padre subir las comodas. Al primer intento de subir la primera cómoda, esta casi se cae, ya que por poco se suelta cuando la estaban subiendo. En el segundo intento tuvieron que pedir ayuda al tío Fernando para que les ayudase a jalar. Gracias a su auxilio pudieron subir esta comoda, que era de las hermanas, y la de Renzo. Para subir la cómoda de los padres tuvieron que pedir ayuda a una persona más, ya que esta era mucho mas grande. Se fueron a llamar a Luigi, el dueño de Gojan y también el que hacía el mantenimiento a las casa del condominio, para que les brinde su apoyo y gracias a éste último pudieron subirla . Las hermanas, mientras tanto, ordenaban las ropas de todos. Renzo había subido todos los costales al cuarto de las chicas para que lo ordenaran ahí, al principio las hermanas se negaron en poner todas las ropas en su cuarto luego de haberlo ordenado con tanto afan el dia anterior, pero tuvieron que ceder por el mandato de su madre. Para poner esta situación aún más peor, todos los ropajes estaban mezclados y las hermanas tuvieron que separarlas una por una.

- Ya no aguanto un poco más, ¡Estoy muerta!- exclamó Cristina
- Ya está, al fin separamos y doblamos todo, ahora sólo nos falta ponerlas en las cómodas de todos- dijo Lucía tratando de calmar la situación.
- Nada más – contestó Cristina irónicamente
- Si nada más…espérame un rato voy a ver si ya subieron todas las cómodas-

Lucía fue hacia el cuarto donde estaban metiendo las cómodas, el cuarto de su hermano. Dentro no estaba nadie, sólo las cosas de Renzo y las 4 cómodas. De afuera se escuchaban voces. La pequeña fue a la ventana y vio cómo su hermano y su padre estaban riéndose y tomando una gaseosa después de tanto trabajo
- Hombres- dijo silenciosamente- ¡Papa! ¡Renzo!, pueden por favor mover las cómodas a los cuartos-
- No – contestó el hermano mayor
- Ahora vamos Lucía- respondió el papá contradiciéndole al joven.

Renzo y Ricardo subieron y llevaron las cómodas a sus respectivos cuartos. Luego se fueron a armar las camas. Una hora después, las mujeres terminaron de ordenar las ropas y empezaron a colocar sus cosas en las cómodas. Terminando el día ya habían acabado al fin su gran labor de acomodar todas sus pertenencias en su nuevo hogar.

- Verdad, ¿hoy no íbamos a traer las cosas que faltaban? - se dijo Renzo a sí mismo cuando estaba a punto de dormir - Ya otro día lo haremos.

El día siguiente, martes, la madre se fue a trabajar, en cambio, el padre no. El padre aprovechó ese día para arreglar su cuarto y otras cosas más. Los hermanos, quienes tenían vacaciones, tuvieron tiempo para arreglar sus cuartos. Las hermanas quienes ya habían pegado sus posters y colocados sus cosas encima de sus cómodas, sólo tenían que retocar su cuarto para que esté lo mas femenino posible para ellas. Renzo, en cambio, tenía que ordenar todo su dormitorio ya que se las había pasado subiendo cómodas y costales con ropa. Las chicas terminaron rápido lo que tenían que hacer, por esto trataron de encontrar algo que las pudiese distraer un rato. Renzo, en cambio, recién estaba poniendo orden al caos de su cuarto.

Las hermanas estaban aburridas de no saber qué hacer:

- ¿Otra partida?-
- Cristina esta es la décima vez que jugamos Scrable, ¿no tenemos otro juego de mesa?-
- Te estoy diciendo que este es el único que he encontrado-respondió Cristina cansada
- Creo que por ahí vi otro, mmm…- Lucía empezó a buscar entre los juguetes antiguos que tenían- Oye, tienes razón no hay ni un juego de mesa-
- Te estoy diciendo…-
- ¿Qué hacen pesadas?- Renzo fue al cuarto de las hermanas a ver que estaban haciendo
- Nada, buscando qué hacer- respondió Cristina
- Ah.. vez para qué terminan rápido- Renzo se sentó en el suelo cerca de ellas- ah ya, están jugando Scrable, ¿quién va ganando?
- Yo he ganado 9 veces jeje- dijo Cristina un poco burlona
- Bah, las 9 veces me he dado cuenta que has hecho trampa-
- Oye, ¡Qué picona!-
Renzo se reía de la discusión de sus hermanas.
- Dentro de un rato voy acabar con la mayorá de mi cuarto. ¿Qué les parecese si les decimos a nuestros papas para que nos deje salir un rato para conocer el lugar?
- Ya pues hay que decirle ahora- dijo Cristina emocionada
- Ya vamos- dijo Lucía también alegre.

- No, cómo van a irse si recién acabamos de llegar- respondió el padre- además ahorita voy a recoger las cosas que faltaban que supuestamente íbamos a ir a traer con Renzo y ustedes deben de quedarse en la casa hasta que yo llegue. Y cuando regrese quiero ver todos los platos, cubiertos, y los demás envases dentro del repostero de la cocina.

- Pero por qué sólo vamos a estar por acá, además ni que este sitio fuese tan peligroso para…-

- Anda Cristina a hacer lo que te he dicho y ustedes también- dijo el padre mirando a Renzo y Lucía- no es tanto hijos, sólo son unos cuantos platos.- Renzo puso una cara de “Este está loco”- Vamos pues ¿ya?, para acabar rápido y estar tranquilos, después el sábado que viene nos vamos al zoológico de acá ¿Qué les parece?-

Cristina y Lucía se emocionaron un poco, Renzo en cambio no tanto. Entre los tres hermanos a él más no le gustaba hacer las labores del hogar. Que le manden a ordenar la casa lo ponía muy molesto.

El padre se fue y los hermanos no tuvieron otra más que quedarse a seguir ordenando. Renzo les dijo a las chicas que seguiría ordenando su cuarto y que cuando terminase iba a ayudarlas a poner en su lugar lo que papá les había dicho, pero eso era sólo una excusa. Las hermanas, constantemente, mientras ubicaban los platos en su sitio, le preguntaban a su hermano mayor si ya había acabado con su cuarto, y este también, constantemente, les decía que todavía. Tanto fue así que Lucía, la chica que menos soportaba que alguien le estuviese mintiendo, decidió subir a ver los que estaba haciendo:

- ESTOY SUBIENDO RENZO A VER QUE HACES, SÈ PERFECTAMENTE QUE NO NOS QUIERES AYUDAR, AHORA VAS A VER- gritó la pequeña con rabia mientras subía las escaleras a buscar a su hermano.

Cristina mira a su hermana y se rie. Lucía sube y va al cuarto de su hermano. Entra y ve que él estaba leyendo algo, una revista amarilla que en la portada decía Municipalidad de Huachipa.

- OYE ¿POR QUÉ DIABLOS NO BAJAS A AYUD…- grita Lucía y es interrumpida por su hermano-
- Tranquila gorda, sólo estaba leyendo esto y ya iba a bajar-
- Si, si bastante te voy a creer-
- Tranquila Lucía ya voy a bajar a ayudarte-
La menor, quien se sintió un poco curiosa por la revista preguntó:
- ¿Y qué estabas leyendo?-
- Mejor no te contesto por ahorita me gritas-
- Ya pues- Renzo sonrió
- Es una revista de Huachipa mira. – Renzo le da la revista a su hermana – Es de la Municipalidad y parece que la alcaldesa la hace con el fin de mostrar a Huachipa lo que se ha hecho hasta el momento-
- Casi todo lo que ha hecho son remodelaciones de pistas ¿no?- preguntó Lucía
- No también ha puesto agua potable en Huachipa-
- Ah, si – la joven encontró la página donde se decía que la alcaldesa había puesto agua potable en casi toda Huachipa - parece que trabaja bastante.
- Eso es lo que se espera de un alcalde ¿no?-
- Si pues…verdad, pero ¿Por qué no han puesto agua potable por aquí?-
- ¿Qué no hay agua potable aquí?- preguntó Renzo sorprendido
- ¿No te has dado cuenta?, has probado el agua con el que te has lavado-
- No suelo hacer eso, pero si la sentí con un sabor raro-
- Ya pues, el agua de este condominio no es potable, viene del subsuelo-
- Puaggg…- dijo Renzo con repugnancia – oye no sabía eso, y ¿nuestros papas saben de eso?-
- Si, si saben, me contaron un día antes de venir-
- Entonces, esta agua debe de estar muy contaminada-
- Si pues-
- ¿Me dejan solita abajo no?- Cristina entró al cuarto del hermano mayor
- Me pareció raro que no subieses, tú que eres más chismosa – le dijo Renzo al ver a la hermana
- Estoy haciendo los deberes antes que papá venga y nos grite, ya no debe de faltar poco para que venga, ¿por qué no bajan de una vez y me ayudan con esto?
- Iba a bajar a Renzo pero este me cambió de tema hablandome de Huachipa, ¡Estaba leyendo una revista! – dijo Lucía
- Jajaa – dijo Cristina con sorpresa - ¿Y tú desde cuando lees?
- Callate oe- contestó el hermano mayor- ya está bien vamos abajo para que las ayude.

Los tres hermanos bajaron a seguir ordenando en la cocina. Luego de un momento se sorprendieron de que su papá aún no regresara. Este último se había aproximadamente a las 11 y ya eran las 3.

- Verdad, ¿Cómo diablos mi papá iba a traer las cosas?- preguntó Renzo a las hermanas
- Creo que iba a venir con un taxi – respondió Lucía.
- Si iba a venir así nomás ¿Por qué se estará demorando?- dijo Cristina

En ese momento suena un tono, era el celular de Lucía. Esta corre a contestar. “Es papá” dice ella a sus hermanos. Pone el celular en altavoz y contesta:

- Aló papito- contesta la menor
- Hola hijita, ¿Cómo están los 3?- dice el padre
- Aquí bien papito, ¿Qué pasó?¿Por qué demoras tanto?
- Lo que pasa hijita es que tu mamá me llamó al celular justo cuando estaba llegando y me dijo que la fuese a recoger para almorzar, entonces fui y me dijo que había pedido permiso en su trabajo para poder salir en ese momento. Entonces para aprovechar fuimos primero a almorzar y luego a comprar unas cosas que le faltan a la casa como focos ahorradores, tetera (que la nuestra ya se esta desarmando creo), detergente, lavavajillas, para poder limpiar el baño de arriba que estaba un poco sucio. Ahorita ya estamos llevando las bolsas a la casa barrios altos para llevar las cosas que faltaban mas estas a Huachipa de una vez-
- Ya pues papi te estamos esperando, ¿A qué hora van a llegar masomenos?
- A las cinco o cinco y media hijita, ya voy a colgar, chau-
- Chau papito- Lucía colgó
- Oigan se van a demorar bastante para regresar- dijo Cristina
- ¿Y?- dijo Renzo
- ¿No queríamos ir a conocer Huachipa?- dijo la hermana mayor
- ¿Piensas en salir sin pedirle permiso a nuestros papas?- preguntó el hermano mayor- bueno tu siempre haces eso creo.
- Jaja que chistoso- dijo Cristina un poco molesta – No simplemente les digo porque no creo que encontremos un momento cerca para poder salir un rato, por lo menos en esta semana que tenemos vacaciones. Luego de esta vamos a entrar denuevo al colegio y no vamos a tener tiempo para dar una vuelta por ahí.
- ¿Tú si que quería conocer Huachipa no? – dijo el hermano mayor sonriendo
- Ya esta bien, a mi también me gustaría ir- expresó la pequeña
- Lucía ¿Tú también eres capaz de irte?- dijo Renzo indignado
- Hay que dar simplemente una vuelta nada más, no creo que nos pase algo malo ¿no?, vamos a estar los tres juntos – opinó Lucía.
- Yo no soy capaz de irme sin pedir permiso antes –
- Quédate entonces – dijo Cristina - ¿Vamos hermanita?
- Oigan pero…- Lucía siguió a su hermana mayor. Cristina abrió la puerta y las dos salieron de la casa, luego caminaron hacia el portón negro.
- Sólo vamos a estar afuera 20 minutos masomenos, no te preocupes hermanito- dijo Cristina. Renzo por la preocupación de ver a sus hermanas menores afuera, solitarias, sin que nadie las cuide, fue a seguirlas.
- ¿Han traído algo porsiacaso?- preguntó Renzo
- No nada- respondió Cristina- no te preocupes hermanito sólo va a ser una vuelta.
- Esperenme un momento- Renzo paró a las hermanas- voy a dejar una nota a mis papas diciendoles que hemos ido a comprar, porsiacaso si nos tardamos o ellos regresan antes
- Ya anda te esperamos afuera- contestó Cristina- lo haces por las puras oye sólo vamos a dar una vueltita
- Hay que ser precavidos- gritó Renzo mientras se alejaba.

El hermano mayor entró a la casa por la puerta de atrás de la lavandería. Cogió un papel de varios que habían cerca del telefono, y un lapicero que también estaba al costado de este. Luego escribió en el papel: Pa’, ma’, hemos ido a comprar los tres un ratito, teníamos hambre de golosina, ya volvemos…. Después, puso el papel encima de la mesa, cerró con seguro la puerta de la lavandería, aseguró las ventanas y salió por la puerta principal. Renzo tenía miedo de salir, porque no sabía dónde diablos estaba.

Capítulo 3 : Las Fábricas de huachipa

CAPÍTULO 3: LAS FÁBRICAS DE HUACHIPA

Los hermanos salieron del portón, y se preguntaron a dónde podrían ir. Cristina sugirió que podrían irse por la derecha y dar una vuelta por la manzana del frente. Lucía dijo que sería mejor que se diesen una vuelta por la manzana pero por la derecha, ya que por ahí habían venido y podrían reconocer el camino. Renzo, en cambio, dijo que sólo las seguiría a donde fuesen.

- ¿Cómo vas a querer ir por allá si ni siquiera hemos pasado una vez pro ahí?- preguntó Lucía a su hermana
- No nos vamos a perder Lucía, sólo hay que memorizarnos el camino y vamos a estar tranquilos. Hay dos cabezas aquí – “oye” dijo Renzo al escuchar eso de su hermana – no te preocupes.

A Lucía le dio risa lo que dijo su hermana, y entonces estuvo de acuerdo de dar la vuelta a la manzana por la derecha. Justo en ese momento, Renzo les sugirió que mejor vayan por la izquierda, ya que por ahí habían pasado una vez por lo menos. Las hermanas ya decididas no le hicieron caso y empezaron a caminar. Renzo sin más que decir tuvo que seguirlas. Las hermanas le dijeron a Renzo que sólo demorarían media hora y que este no se preocupase pro las puras.

- ¿Se han puesto a pensar en qué podría pasar si nuestros padres vienen? – dijo el hermano mayor.
- No va a pasar nada, ya no exageres mucho con tu papel del hermano mayor – contestó Cristina
- Si hermanito la flaca tiene razón, sólo vamos a estar aquí por un momento, y luego regresamos- dijo Lucía

Renzo suspiró de preocupación y cansancio de insistir. En ese momento el pensó cómo podría ser si la diferencia en la edad de ellos es mayor. Las hermanas para nada podrían salir, ya que el hermano, mucho más grande que ellas las detendría, y además impediría cualquier travesura que estas hicieran. Pero sólo eran imaginaciones, la diferencia que tenía con Cristina era un año y medio, y con la menor se llevaba por 2 años y un mes.

De repente llegaron a la esquina. Iban a cruzar, pero Cristina les impidió el paso.

- ¿Y si vamos a Ambev?- dijo ella
- ¿La fábrica?- preguntó el hermano mayor
- Claro pues-
- ¿Y por dónde está?- preguntó Lucía
- De acá nos vamos para allá. – Cristina señaló atrás de ellos, hacia donde se iba volteando de la esquina a la derecha- De aquí a una cuadra creo, no está tan lejos.
- Ya pues vamos – dijo la menor emocionada
- ¿Supuestamente no se iban a cruzar y dar la vuelta por la manzana?- dijo el hermano
- Vamos Lucía, no le hagas caso- Lucía se rió y siguió a su hermana, quien ya había volteado a la derecha. Renzo cerró fuerte los puños y las siguió.

Se fueron a la derecha por una pista muy descuidada, donde no pasaba casi ni un carro, por lo menos no pasó ni uno cuando ellos estaban ahí. Terminando ese pequeño trozo de pista seguía otro, el cual estaba muy bien cuidado, ya que se notaba que recién había sido construido, y además era parte de la fábrica. A la izquierda de esta pista nueva, se podía observar esta enorme fabrica en donde se hacía la famosa cerveza Brahma. La fábrica estaba rodeada por un gran cerco de cemento, con agujeros largos rectangulares hechos en forma ordenada y secuencial. Además, todas las esquinas de esta tenían casillas encima de las cercas para los vigilantes. Desde donde estaban los jóvenes se podía observar, con mucha dificultad, las grandes maquinarias e instalaciones. Lamentablemente, los jóvenes no podían entrar a la fábrica para observar cómo era esta por dentro. Renzo sugirió que sería bueno que regresen de una vez, pero las hermanas al parecer ni lo habían escuchado. Siguieron andando y mirando a la fábrica hasta llegar a la esquina. Ahí Lucía les dice:

- Miren – ella señala hacia una parte de la fábrica en donde se estaba botando mucho humo- Imagínate cuánto estarán contaminando allá.
- No creo que contamine – dijo Renzo – en la revista que leí de Huachipa decía que la fábrica no iba a contaminar mucho, porque en la fábrica estaban usando una sustancia que no dañaba mucho el ambiente.
- Pero igual pues Renzo, de todas maneras esta dañando el ambiente de Huachipa – dijo la hermana menor - ¿Cómo pudieron permitir esto? Mira y arroja bastante humo, que cólera me da – Los hermanos se quedaron observando por un momento este humazo que salía de uno de los tantos tubos de la fábrica.
- ¿Qué podrá haber sido esto antes no?- dijo Cristina
- Una chacra de repente, hay muchas por aquí – dijo Renzo
- ¿Y si preguntamos a alguien de por acá? – dijo Lucía
- A quien podremos preguntar, aver…- Renzo miró alrededor suyo a ver si había alguien que posiblemente supiera, luego se quedó mirando a un lado – Miren - Renzo señalo a una casa que había antes de pasar por la fábrica, al lado de la pista mal cuidada – ahí hay un señor que está dando de comer a sus perros, hay que preguntarle.

Los hermanos fueron a esa casa. Esta vivienda no muy grande era de color azul. Ocupaba casi el mismo terreno de la casa de ellos y era de un solo piso. En la parte de afuera había casas para perros y alambres con palos acomodados para colgar ropa. Aquí se hallaba un señor de aproximadamente sus 40 y tantos años. Renzo se acercó a este señor y dijo:

- Ejem…, buenas tardes señor, somos unos jóvenes que recién nos acabábamos de mudar y se nos ocurrió pasear un momento por aquí. Disculpe, le queríamos preguntar si usted sabe que era este terreno donde ahora esta la fábrica Ambev-.

El señor rechoncho y trigueño volteó y dejo el plato con la comida de los perros (el hombre estaba lanzando uno por uno al parecer pellejo de pollo frito) en el suelo.

- Ah ya…, aver…, antes esto era un pequeño bosque, así con arboles todo bien bacán. Esos de Ambev la han malogrado toda pues. Contaminan bastante también.
- ¿Era un bosque? – preguntó Lucía impresionada
- Si era un bosque, recuerdo todavía que aquí los chibolitos iban a pasearse con sus bicicletas
- Pucha que malditos, ya a nadie le importa la naturaleza- dijo la hermana menor con rabia. A Renzo le dio risa el comportamiento de su hermana.
- Así son pues, siempre se buscan un lugar aislado para poder trabajar sin que nadie les moleste, y no les importa nada a su alrededor – dijo Cristina a Lucía.
- Si pues – contestó la menor.
- Ya, muchas gracias señor- dijo Renzo
- De nada, suerte- contestó el mayor. Los jóvenes voltearon y empezaron a caminar. De repente, Renzo giró denuevo y fue a preguntar al señor.
- Disculpe una última pregunta, ¿Cómo se llama el alcalde actual?
- Málaga – contestó
- Okey, gracias- dijo Renzo. Este volteo, y luego se fue hacia sus hermanas – ¿Málaga no es un apellido?
- Se refiere al alcalde pues, no se sabe su nombre de repente – dijo Cristina

Los jóvenes siguieron yendo más al fondo, y a la vez alejándose más de la casa.

- Imagínate, esto era un bosque, hasta ahora no puedo creer la poca consideración que tienen estos desgraciados- dijo Lucía
- Ya Lucía tranquila- le dijo su hermana mayor- lo hecho ya está, no tienes por qué hacerte hígado, te van a salir arrugas vas a ver – Renzo se rió.
- Que tal si vamos de esta esquina y volteamos a la izquierda, de ahí nos damos toda la vuelta por la fábrica y regresamos – dijo el hermano mayor.
- Ya se te fue la preocupación ¿no?- dijo la hermana mayor
- Jajaja, hay que apurarnos más bien para no lamentar luego- recomendó Renzo
- Hay que irnos a la casa, ya me dio cólera esto- dijo Lucía. Los dos hermanos mayores se rieron.
- Tranquila hermanita, ahorita que damos la vuelta por toda la fábrica ya vas a estar mejor- le dijo Lucía para que se calmara – y cansada además.

Los jóvenes siguieron caminando. Observaron que había una chacra que impedía que el terreno de Ambev sea un cuadrilátero, ya que esta era casi cuadrada y estaba a la esquina del gran terreno de esta industria. Esta chacra al parecer era el único terrenal que no fue vendido a la empresa brasileña. De todas maneras, ésta fábrica era bien grande. Los hermanos llegaron a la esquina de la chacra y se fueron a la izquierda. En el camino, Lucía pudo ver mejor como una de las maquinarias estaba despidiendo el humo. Más allá se pudo observar, el almacén de cajas para botellas de Brahma. Las cajas eran casi incalculables, eran demasiadas. Se veía una gran pared roja con muchos logos de la cerveza brasileña. Mientras los hermanos caminaban por esa calle, ellos pudieron notar que varios buses rojos con azul pasaban a cada momento. Al costado de estos últimos decía “El Rápido”

- Qué nombre tan chistoso para una empresa así – dijo Lucía
- ¿En serio de llamará “El Rápido”?, ¿A quién se le habrá ocurrido esa ridiculez?- dijo Cristina
- ¿Y realmente será rápido?- dijo Renzo.

Al llegar a la esquina, notaron también que varios camiones se iban a la derecha, ahí había otra fábrica, la famosa Kola Real, que últimamente se había cambiado de nombre por Aje. Además de irse por allá, también se iban a una gran autopista que se llamaba Ramiro Prialé.

- ¿Hay que ver esa fábrica también? – preguntó Lucía
- Tu te quieres reventar el hígado ¿no? – dijo Cristina
- Jajaja, no ya no te preocupes ya no me voy a amargar, es que creo escuchar que por ahí hay un grifo, y tengo en mi bolsillo 3 soles, exacto para comprarnos los tres una gaseosa de a sol.
- Ya pues vamos, ya estaba cansada – dijo Cristina sonriente
- Recuerden bien por donde estamos yendo para no perdernos después – dijo RenzoAcuerdense, que yo tengo mala memoria.
- Otra vez se le vino la preocupación a este pesado – dijo Cristina. Luego los hermanos empezaron a caminar hacia la otra fábrica.

De esta última fábrica no se podía ver casi nada...

martes, 20 de mayo de 2008

SIN TU AMOR

Camilo, es un inválido que vive gracias a su sobrino y a su hermana. Este primero quiere mucho a su sobrino ya que el siempre lo ayudo mucho en su estado. Una vez, Sergio, su sobrino, lleva a pasear a su tío a un parque. De repente, Camilo le dice a su sobrino que lo estima mucho porque desde que nació siempre estuvo a su lado, le dice que le va a narrar su vida y le pide por favor que lo escriba en un cuaderno.

Sergio acepta y aquí empieza la historia de Camilo. Este último de joven tuvo un enredo amoroso con su mejor amiga Valeria. Enredo por al inicio solo son amigos y el no se da cuenta que su mejor amiga esta enamorada de el. Tiempo después el se enamora de ella y su amiga ya no lo quiere como antes, porque ella ya tenia un enamorado. Al acabar el colegio, Camilo se arrepiente por no haberse dado cuenta en ningún momento.

El transcurrir de los años hace que ellos se reencuentren denuevo y vuelvan a enamorarse, pero un problema ocurre que hace que ellos se separen para siempre.

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¿DÓNDE ESTAMOS?

Una familia se acaba de mudar a la urbanización de Huachipa. Pocos días después de mudarse, los tres hermanos de esa familia, Cristina, Lucía y Renzo, deciden ir a comprar por ahí para conocer de paso la urbanización. Los padres al principio no los dejan ir, pero luego aceptan y muy emocionados los hermanos salen a conocer su nueva ciudad.

El problema es que, por no conocer muy bien Huachipa, se pierden rápidamente, pues al regresar creían que estaban yendo por el camino correcto y lo que estaban haciendo es alejarse mas de su casa. Tanto fue así que llegaron a Ate. Ellos notaron que no tenían nada en los bolsillos, no habían llevado sus celulares y no conocían a alguien que viviese cerca de ahí. Llegar hasta su casa les tomo casi todo el día.

Esta es una historia cómica y muy entretenida. Además el desenlace de esta historia es muy gracioso.

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UTOPÍA

Néstor escribe en su diario los diversos problemas que vive cuando esta fuera de su casa. La contaminación, la delincuencia, el caos vehicular, etc. Este hombre explica en su diario todo lo que ve y plantea preguntas y soluciones respecto al caso.

En uno de sus capítulos Néstor cuenta como en el paradero que esta al frente de la plaza de Acho ve a varios jóvenes, hombres y mujeres de un colegio que el no sabe cual. Lo que le impresiona es como ellos por su tan corta edad, se dejan llevar por sus emociones y por las ganas de saber más de la vida, y hacen cualquier cosa excepto lo que es más importante para ellos en un futuro. ¿Cómo se podría hacer para que estos jóvenes se den cuenta del tremendo error que están cometiendo?

Otro problema que él propone y que es muy común es el caos vehicular que existe en todas partes del Perú. Néstor cuenta que siempre en las mañanas encuentra un “tráfico horrible” en Puente Nuevo. Cada vez tiene que pasar por Abancay, Néstor cuenta que se demora más de treinta minutos porque los buses se amontonan en los paraderos para conseguir la mayor cantidad de pasajeros posibles, para que luego dentro los traten como animales.

Muchos problemas que ocurren en su país, Néstor los expone para encontrar así soluciones entre todos sus lectores.

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DECADENCIA

Marisela es asesinada en el Callao. Su cadáver fue hallado en la vereda, por la Av. (debo de buscar un nombre). Los testigos de por ahí aseguraban de haber visto que un taxista arrojó el cadáver desde su auto en la madrugada. La policía le informó todo lo que se sabía del delito a la familia. Se sabía que el taxista era del Callao y que al parecer, el chalaco asesinó a la moza por un ajuste de cuentas.

Pablo, hermano mayor de la joven, trata de averiguar lo que sucedió dentro del taxi. La desesperación por buscar respuestas del asesinato de su hermana, hace que se relacione con delincuentes de Barrios Altos. El joven opta por buscar un grupo de pandilleros de por ahí que se tenga rivalidad con los chalacos, para que así ellos puedan ayudarlo. Toda esa búsqueda hace que Pablo descubra mucho acerca de la muerte de su hermana y lo induce también a formar parte de ese grupo de forajidos. Él llega a saber lo que sucedió con ella y la impotencia de no poder encotrar al asesino hace que se vuelva muy violento y mate a mucha gente del Callao.

Toda la ira que existía dentro de su corazón lo conduce a hacer muchas cosas por su hermana que la quería mucho, hasta llegar a la muerte.

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